Qué es la pérdida de chance
La pérdida de chance es la oportunidad que el accidente le quitó a la víctima. No se indemniza el beneficio completo que podría haber obtenido, sino la probabilidad razonable de alcanzarlo. Por ejemplo, un joven deportista que pierde la posibilidad de desarrollarse profesionalmente, o un estudiante que ve interrumpida su formación.
Cuándo se reclama
- Víctimas jóvenes: con toda una vida productiva y deportiva por delante.
- Deportistas: cuando la lesión afecta el rendimiento o la continuidad de la carrera.
- Estudiantes: si el accidente interrumpe o retrasa su formación.
- Trabajadores independientes: cuando se frustran oportunidades laborales concretas.
Daño moral de los familiares
Cuando la víctima sobrevive pero queda con secuelas graves, los familiares también sufren. La alteración de la vida familiar, la carga de cuidados, el cambio de roles y la angustia permanente pueden ser indemnizados como daño moral de los familiares, según el vínculo y el perjuicio acreditado.
Cómo se prueba
- Historia clínica y peritajes: para acreditar la gravedad de las secuelas.
- Testimonios: familiares, amigos y colegas que describan el impacto.
- Prueba documental: proyectos deportivos, académicos o laborales truncados.
- Informes psicológicos: para el daño moral y el tratamiento futuro.
Cómo influye en la indemnización
La pérdida de chance se cuantifica como un porcentaje de la oportunidad perdida, no como el beneficio completo. El daño moral de los familiares se suma a la indemnización de la víctima, siempre que se acredite el vínculo y el sufrimiento.
Las secuelas graves no afectan solo a la víctima: también cambian la vida de su familia. Una indemnización integral debe contemplar ese impacto.
¿Las secuelas cambiaron su proyecto de vida o el de su familia?
No acepte una indemnización que ignore ese daño. Consúltenos.